2025 - emociones.
Melancólico. Riesgoso. Miedoso. Cargado de todas las emociones. Creo que podría describir muchas emociones, si supiera bien como hacerlo. Y es que me di cuenta que traía habitos de casa de no entender bien mis emociones, ni saberlas nombrar, aunque considero que he procurado ser muy consciente de mi propia existencia de forma general.
Mi segundo podcast más escuchado según spotify fue "los hombres si lloran", de Juan Pablo Raba, solo superado por Atemporal de Andrés Acevedo. Y haciendo honor al nombre, creo que desde que tenía 1 o 2 años de edad, superé el 2025 como el año en que más he llorado. Tal vez por que me dí la oportunidad de hacerlo, y porque el dialogo interno se incrementó en tiempo, ya que comencé a pasar todo el tiempo conmigo mismo. Soy "mi propio jefe" y soy mi propio empleado. Al hacerlo, me di cuenta de tengo una auto exigencia tan alta, que me trato tan mal, como los oficiales del ejercito que veía en la universidad trataban a sus subordinados. Eso me ha traído varias ventajas en muchos aspectos, con el precio de unos cuantos episodios de ansiedad.
Sin embargo, aunque comencé el escrito con emociones aparentemente negativas, esas que los papás de uno se preocuparían porque uno las está sintiendo, no fueron las únicas emociones que sentí. Dejé de creer que Dios existe, sé que Dios es. Al mismo tiempo, se personificó y se despersonificó ante mí. Lo veo en todo, y lo veo en mí. Y lo sigo viendo en Jesús.
Creo que en muchos niveles soy muy agradecido y orgulloso por tanto amor que he recibido, que no ha sido en vano y creo que tengo una capacidad altísima de amar. A pesar de todas las cosas que pasaron o no.
También este año me recordaron que las emociones son diferentes a sentimientos, y que los sentimientos suelen ser más extensos, las emociones en cambio; puntuales. Por lo que aunque he tenido varios momentos de emociones tristes, frustrantes, dolores intensos físicos y emocionales, soy feliz.
Creo que la razón es porque no me quedé con nada, como en años anteriores. Llevaba tiempo pensando en hacer cosas (de lo que hablo en otro artículo sobre el 2025) y lo hice. Las hice cagado del susto, pero las hice. Si luego de escribir este artículo me muero, me voy feliz de que no me quedé con ganas de nada este año.
Me reí muchísimo más en otros años, fue un año de más bien pocas risas. Entendía a lo que las personas se referían cuando decían querer volver al colegio para reírse tanto, pero no lo vivía hasta este año. Tuve menos momentos de risa, que extraño.
La nostalgia gobernó mi 2025, tal vez por el "nuevo" Nicolás que estoy construyendo. Y me dio un impulso grande a encontrarme conmigo mismo, y es la razón por la que el "desarrollo" de personaje es increíblemente alto este año.
Me siento dentro de todo, orgulloso de lo que hice este año en términos emocionales.