Lavar la esponja.
Llevo casi medio año emancipado de la casa de mis padres, en el proceso uno comienza a construir nuevas costumbres, propias de uno, las que soñaba desde pequeño y las que llegué a conocer aquí.
Una que llegué a conocer poco antes de mudarme, y que me ha cambiado la perspectiva no solo de una tarea tan común como lavar la loza, sino de como tratamos todo en la vida. Lavar la esponja.

Lavar la esponja se ha convertido en mi rutina cada vez que lavo la poca loza que intencionalmente tengo. Con una esponja sucia, el trabajo queda mal hecho, aunque pienses que la loza quedó limpia, estás fallando de raíz.
A veces estamos emprendiendo con desorden personal financiero, ¿qué crees que va a pasar en tu empresa? Trabajamos sin sentido, sencillamente entregando tiempo por dinero ¿qué crees que le va a pasar a tu alma?

La forma en la que nos aproximamos al mundo, tiene que ser limpia para que podamos entregar absolutamente todo de nosotros. Y eso requiere disciplina, espacio, método.
Y eso funciona para todo en la vida. Lavar la esponja nos quita la mediocridad.